8/2/10

El Gran Mediodía

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("Alegoría de la vida humana", Guido Cagnacci)















«Eternamente volverá a invertirse tu vida como un reloj de arena y eternamente volverá a fluir cuando regresen todas las condiciones que te dieron origen. Y entonces volverás a encontrar cada dolor y cada placer y cada amigo y enemigo y cada esperanza y cada equivocación y cada hoja de pasto y cada destello de sol, la continuidad de todas las cosas.
Este círculo, en el que eres una semilla, siempre vuelve a resplandecer. Y cada círculo suele incluir una hora en que al principio en un solo hombre, y luego en muchos, y finalmente en todos, surge la idea más alta, la del regreso interminable de todas las cosas. Para la humanidad, esa hora es la hora del mediodía».
(F. Nietzsche)

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Casualmente, esa es la hora a la que falleció Nietzsche, la hora del mediodía.
El cual, en sus últimos días exclamaba: -Mutter ich bin dumm! (¡madre, estoy idiota!)...


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30/1/10

Que alguien me pellizque, por favor.

Esto es una pesadilla ¿verdad?
Digna del mismísimo Edgar Allan Poe... Últimamente parece que no hay buenos sueños a la vista, mejor dormir con un ojo abierto, por si acaso.


Poema o sexto libro de la película "The pillow book", extraído de esta página.


El Libro del Amante

Este es un libro y un cuerpo
que es tan tibio al tacto.
A mi tacto.
Con este libro presioné mis ojos,
mi frente, mis mejillas,
he tenido este libro abierto sobre mi vientre,
me he sentado sonriente sobre este libro
hasta que mi cuerpo sintió nupcias con sus cubiertas.
Me he sentado riendo en este libro hasta humedecer
sus cubiertas con mi cuerpo.
He envuelto mis piernas con este libro.
Me he arrodillado en este libro hasta hacer sangrar mis rodillas.

Este libro y yo nos hemos vuelto indivisibles.
He puesto mis pies en las últimas páginas de este libro,
confiada de estar erguida mucho más alta en el mundo
de lo que alguna vez estuve.
Ojalá conserve este libro para siempre.
Ojalá este libro y este cuerpo sobrevivan a mi amor.
Ojalá este cuerpo y este libro me amen como yo amo su
longitud, su anchura, su espesor, su texto,
su piel, sus letras, su puntuación,
sus páginas silenciosas y ruidosas.
Sus delicias cosquilleantes.

Libro, cuerpo: los amo
él respira delicadamente en su primera página.
Respira más profundamente a medida que pasan las páginas.
Cuando se asegura el ritmo de lectura, las palabras ganan velocidad rugiente
y las páginas corren de prisa.
He corrido con estas páginas.

Hacia el final hay un suspiro y el libro se cierra satisfecho.
El lector de buena gana comienza nuevamente.
Cuerpo y libro están abiertos.
Rostro y página.
Cuerpo y página.
Sangre y tinta.
Puntas de dedos, los bordes reforzados,
la superficie del borde de cada página es tan suave.
Las marcas de agua son como venas encendidas.
Las páginas son tan armoniosas en su proporción,
que la disonancia en los contenidos es imposible.
...

15/1/10

Salvador DALI by Robert Pattinson

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Necesito hablar sobre ésta película, "Little Ashes", "Cenicitas", en España traducida como "Sin límites", dirigida por Paul Morrison (no voy a decir lo que me parece que sea un director de otro país, londinense, quien ruede un biópic en nuestro país sobre tres de los artistas más importantes que han pisado este país, pa-ís, ssss...).

Este largometraje relata un momento de la vida de Salvador Dalí, de hecho uno de los momentos más importantes de su vida:
Su etapa de "eclosión" como artista y como persona, su llegada a Madrid a la Residencia de Estudiantes donde conoce a Luis Buñuel y a Federico García Lorca. Como dicen todas las sinopsis que os podáis encontrar, es una de esas mágicas casualidades que se dan muy pocas veces en las historia. ¡Bravo!

Bien pues la película se centra en la intensa relación que surge entre estos tres genios, lo mucho que se influyen y la fusión entre sus obras. Tratándose de Lorca supongo que no hace falta que diga la carga política que se puede encontrar, y la terrible escena a la que hay que enfrentarse...

¿El reparto?... ¡sublime! Con unos actores de lujo.

Al principio puede chocar ver a Robert Pattinson interpretando el papel de Dalí, pero tan sólo hay que hacer un esfuerzo inicial por borrar esa imagen preconcebida que tenemos de "chupasangre de adolescentes" y disfrutar, porque mucho más allá de un ídolo de masas "hormonadas" este chico es un pedazo de actor.
Espero que esta explosión de fama sirva para que más gente se interese por su filmografía y vean esta maravilla.



Voy a señalar 2 curiosidades que se pueden descubrir viendo la película por ir abriendo el apetito, (los aficionados al cine de Luis Buñuel o a la pintura de Dalí probablemente ya lo sepan):

1- Por qué el cuadro "Cenicitas" de Dalí que da nombre a la película se llama de ese modo, y por quién es "bautizado" :D
. 2-Por qué el cortometraje "Un perro andaluz" de Buñuel y Dalí se titula así, a quién se lo dedican y los motivos que les llevaron a ello :(



Advierto que ésto es una opinión personal y por si no queda claro, adoro a Dalí y su arte, con lo cual esta información seguro tenga un sesgo importante en ese sentido ;)

Aun así, espero que os guste.


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12/1/10

¡Baile de máscaras!

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Nos encanta disfrazarnos, y que nos sirvan mentiras.
Adoramos las máscaras, las capas y los ropajes.
Las cosas simples no tienen ciencia, la honestidad no logra seducirnos, y como fieles amantes de lo oculto nos dejamos engañar igual que niños chicos.
¡Y eso nos encanta!

Libro recomendado.

Y para que se entiendan mis delirios cito una frase que dicen Cathcart y Klein en un momento dado.
Corresponde a la fase de preparación de un mitin.

Un personaje le dice al otro: “Es un buen discurso…sólo hay un par de puntos que necesitan un poco más de confusión.”


A prósito de este tema dejo un enlace a un artículo muy interesante de Eduard Punset: El momento en que aprendimos a mentir

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2/11/09

DIÁLOGO

Patágoras y Kallistus, maestro y discípulo, se hallaban no muy lejos del acantilado de Samos, caminando lentamente y charlando sobre algunas cuestiones filosóficas. La fresca brisa marina llenaba el aire vespertino con las fragancias de la costa. Tal y como solía hacer, Kallistus aprovechó una pausa en el paseo para formular sus dudas.
- Maestro...

- Dime Kallistus - contestó Patágoras, mientras contemplaba el horizonte.

- ¿Por qué los filósofos siempre hablan acerca de que hay que elegir el camino más duro?

Patágoras miró a su discípulo como quien está valorando si el pescado es lo suficientemente fresco. Luego esbozó una sonrisa socrática.

- ¿Por qué crees tú que lo decimos? - preguntó, mientras reanudaba la marcha.

- Bueno... quizá porque la dureza del camino fortalece el espíritu... porque en la senda más fácil no hay nada que estimule la inteligencia... o tal vez porque el camino más difícil sea el que otorga luego más recompensas - aventuró Kallistus, rascándose la cabeza.

- Muy buenas ideas, pero el consejo filosófico no surgió por esos motivos, sino por otro bastante más concreto - comentó Patágoras, sin borrar del rostro su sonrisilla.

- ¿Y cuál es, maestro? - preguntó el joven.

- La senda fácil es aquella en la cual resulta más frecuente encontrar bestias y bandidos - contestó Patágoras.

Kallistus se quedó perplejo mientras su maestro se alejaba hacia la ciudad. Luego, él también reanudó la marcha, con un atisbo de iluminación surcando su rostro imberbe.


Autor: Fabrizio Ferri Benedetti

8/9/09

Sobre el eterno retorno




En la concepción mítica (también para los presocráticos esto es así) el tiempo tiene un carácter circular. Esto permite a los seres humanos arcaicos soportar el paso de la historia que de este modo “no deja nada atrás”. Es una concepción del tiempo accesible al regreso. Les da la capacidad, por vía de los actos rituales, de revivir acontecimientos significativos protagonizados por dioses y héroes que ocurrieron in illo tempore: “Un rito es la repetición de un fragmento del tiempo originario, nos dice Mircea Eliade en su Tratado de Historia de las religiones.
Según este autor (Nietzsche, cfr. “El mito del eterno retorno”) fue el cristianismo el que rompió definitivamente con una concepción cíclica del tiempo introduciendo una historia lineal, con un principio: la creación ex – nihilo, un acontecimiento irrepetible y esencial: la redención, y un acabamiento: la segunda parusía narrada en el Apocalipsis.

La historia así concebida tiene un finalidad, es una concepción teleológica del tiempo. Pero además, fíjate, la historia del mundo es una isla insignificante en el mar de la eternidad del que proceden y a el que van “las supuestas cosas eternas”. Este mundo queda así “desvalorizado”, puro tránsito sin peso.

Para Nietzsche está claro: concebir así el tiempo y la historia es una flagrante infidelidad a la tierra en favor de ese imaginado “mundo verdadero” de la filosofía y el cristianismo. Y ahí radica su reivindicación del “eterno retorno”.
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“El eterno retorno o la pasión por el ahora”
Desde Parménides, pasando por Platón y recorriendo a juicio de Nietzsche toda la historia de la filosofía occidental, se ha producida una desvalorización del mundo sensible. Lo que nace y muere, lo que es y no es: el devenir, no puede ser la verdadera realidad, nos dicen. Los sentidos (el cuerpo) que nos muestran el cambio mienten. Deben existir entes eternos e inmutables objetos del verdadero conocimiento, de la razón. Ahí tenemos la génesis del “mundo verdadero” de los filósofos en su histórica huida de una fugacidad insoportable para “los seres más infelices”, en su histórica huida de la “insoportable levedad del ser” (robo la expresión del título de la novela de Milan Kundera).

Pero para el que acepta la “muerte de Dios”, es decir para el que rechaza la existencia de una tal realidad transmundana, no queda más que devenir, fugacidad, instante... Para el superhombre sólo queda la vorágine dionisiaca, la voluntad de poder en su insaciable afán de crear nueva formas y destruir las antiguas: donde hay nacimiento tiene que haber muerte.

¿Cómo es posible dar valor a lo que sólo es fugaz? Se pregunta el superhombre… con la aceptación del “eterno retorno”.

El eterno retorno, es la consideración circular del tiempo. Todo lo que sucede volverá a suceder en un ciclo eterno. Supone transmutar la fugacidad del instante en eternidad, puesto que cada uno de los ahora de tu vida se repetirán eternamente. Significa, pues, una valorización de este mundo en continuo cambio sin recurrir a transmundos ideales (el propio Mircea Eliade dice que el eterno retorno de las culturas míticas supone una “valoración metafísica de la existencia humana”). Es un intento de negar la condición perecedera de lo real.
Lo que realmente es “el instante que se desvanece” y esto es lo que realmente hay que amar. Amarlo como si fuera a repetirse hasta el infinito.
Visto así, en el instante se anuda la eternidad.

Nietzsche dijo que la idea del “eterno retorno de lo mismo” era su pensamiento más profundo. Su intención no es hacer una teoría de la evolución del universo, la cosmología le da igual. Su intención es puramente axiológica, moral: enfatizar sobre la importancia del momento presente dándole un carácter de inmortalidad: vive cada instante como si fuera a repetirse eternamente. Piensa que cada cosa que hagas con tu vida va a repetirse por siempre, tu dolor o tu risa resonarán por toda la eternidad.
“Suponiendo que digamos sí a un solo instante, al hacerlo no es solamente a nosotros a lo que hemos dicho sí, sino a toda la existencia. Nada, en efecto, tiene consistencia por sí solo, ni en nosotros ni en las cosas; y si nuestra alma ha vibrado, como una cuerda, y resonado de felicidad una sola vez, entonces todas las eternidades eran necesarias para producir tal acontecimiento, y la eternidad toda entera queda, por ese instante único de nuestra aquiescencia, salvada, rescatada, justificada y aceptada.” (Fernando Savater: De la voluntad de poder.)

Lo que ya ha sido, lo que “pasa”, el pasado, frente al cual la voluntad de poder, el superhombre se encontraban impotentes se convierte por obra del eterno retorno en futuro. Lo que sucede pierde la vacía frivolidad de lo que “no volverá”, se libera de la “insoportable levedad del ser”, adquiere peso, el peso de la eternidad sin dejar de ser tránsito.

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