2/11/09

DIÁLOGO

Patágoras y Kallistus, maestro y discípulo, se hallaban no muy lejos del acantilado de Samos, caminando lentamente y charlando sobre algunas cuestiones filosóficas. La fresca brisa marina llenaba el aire vespertino con las fragancias de la costa. Tal y como solía hacer, Kallistus aprovechó una pausa en el paseo para formular sus dudas.
- Maestro...

- Dime Kallistus - contestó Patágoras, mientras contemplaba el horizonte.

- ¿Por qué los filósofos siempre hablan acerca de que hay que elegir el camino más duro?

Patágoras miró a su discípulo como quien está valorando si el pescado es lo suficientemente fresco. Luego esbozó una sonrisa socrática.

- ¿Por qué crees tú que lo decimos? - preguntó, mientras reanudaba la marcha.

- Bueno... quizá porque la dureza del camino fortalece el espíritu... porque en la senda más fácil no hay nada que estimule la inteligencia... o tal vez porque el camino más difícil sea el que otorga luego más recompensas - aventuró Kallistus, rascándose la cabeza.

- Muy buenas ideas, pero el consejo filosófico no surgió por esos motivos, sino por otro bastante más concreto - comentó Patágoras, sin borrar del rostro su sonrisilla.

- ¿Y cuál es, maestro? - preguntó el joven.

- La senda fácil es aquella en la cual resulta más frecuente encontrar bestias y bandidos - contestó Patágoras.

Kallistus se quedó perplejo mientras su maestro se alejaba hacia la ciudad. Luego, él también reanudó la marcha, con un atisbo de iluminación surcando su rostro imberbe.


Autor: Fabrizio Ferri Benedetti